Viviendo Aquí y ahora!

Si no es hoy.. cuándo? Si no eres tú... quién?
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martes, 1 de octubre de 2013

Reencuentrate y para de buscar.



Cuando te reencuentras a ti mismo y descubres que eres todo lo que necesitas..... dejarás de buscar.



Buscamos constantemente a nuestra "alma gemela", la fantasía de la "media naranja" con quien volverse uno y compartir camino en este plano. El amor en pareja como meta de vida, como necesidad; trastornado y capitalizado al máximo por Disney. La relación como definición social de plenitud y felicidad, sabemos que la unión permite la expansión, sabemos que "amor es todo lo que necesitamos"
 
Pero esa unión que tanto anhelamos ¿con quien es? ¿existe la dichosa alma gemela?

¿Estamos tratando de encontrar, como siempre, fuera lo que sólo hay dentro y por lo tanto condenados a una búsqueda sin fin? ¿Te has detenido a pensar qué versión del amor aspiras manifestar, en cómo quieres encarnar tus relaciones y cómo quieres que te definan? Vivimos un escenario en el que el “amor” se “compra”, donde se viven relaciones por comodidad, dependencia y/o necesidad; se teme a la soledad, al compromiso y a la honestidad. Somos creadores de un entorno en el que las perversiones violentas, los juegos de poder y el miedo se multiplican a velocidades alarmantes. Construimos, entre todos, una realidad en la que el respeto y la tolerancia son la excepción a la norma, en la que la igualdad casi no existe. Queremos resultados inmediatos que no requieren de disciplina, responsabilidad y/o voluntad. Lo fácil y rápido como premisa, lo superficial por excelencia. Pero también queremos, necesitamos y creemos en el Amor… aunque generalmente nos perdemos en él. Entonces cabe preguntar: ¿qué tipo de amor realmente queremos?

Entonces empieza el trabajo con nosotros mismos, dejar de buscar afuera lo que por principio debemos y ya tenemos adentro, voltear la mirada hacia dentro y reconocernos en toda nuestra profundidad, infinitos. Prestemos atención a las posibilidades dentro de nuestra dimensión interna -es la única que nos acompaña en todo momento, y son ellas las que determinan que podamos o no disfrutar esta experiencia terrenal a tope. Y luego prestemos atención a nuestro entorno, traducción de nuestra intimidad. El famoso psicólogo (uno de mis idolos) Carl Jung trabajaba sobre la máxima que “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos” osea "lo que te choca te checa" y obviamente sobra decir que tenemos mucha introspección que hacer.

Es a través de la observación que podemos, además de encontrarnos, descubrir el amor… “Encuentra el amor que buscas encontrando primero ese amor en ti. Aprende a descansar en ese lugar en ti, ese, tu verdadero hogar.” (Sri Sri Ravi Shankar) Podemos ahí, en ese lugar, conscientemente decidir que actitud queremos tomar hacia el amor –recordemos que hay etapas para todo.

No se puede Ser algo sin antes beberlo, comerlo y respirarlo.

En la integración podemos (re)conocer al “verdadero” amor y transmutarnos en él sin volver a perdernos en él. Por “verdadero” entendemos ese amor que va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible. Ese amor que no forma raíces, que no necesita poseer, no sufre de celos ni de ausencias. Trasgrede géneros, especies, planos, distancias y tiempo. Es ese amor que vives, eres, y proyectas en todo momento con todo y todos los que te rodean sin excepción alguna.


Extrañamente una vez que conoces ese amor, ya nada importa, ya nada buscas, todo lo eres. Vives Aquí y Ahora, sabiendo que lo único permanente es el cambio (Heráclito) y que “escogemos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de experimentarlas.” (Kahlil Gibran) No existen errores, sólo lecciones -consciente o inconscientemente manifestadas, activamente o pasivamente enfrentadas. –solo hay que tener el valor de Ser y de entonar la voluntad con el corazón. No importa si estás en una relación, en muchas o ninguna -los formatos constantemente cambian- no importa lo que recibes, como te tratan o lo que te sucede. Te asumes, plenamente responsable de tu Ser y de tu entorno, sin miedo a nada.
 
Una vez que realmente entendemos esto, que encarnamos ese amor y nos (re)conocemos  empieza realmente la Magia.

Sabes lo que buscas y entonces te dedicas a apapachar -del náhuatl Papatzoa: ablandar algo sobándolo o metafísicamente, acariciar con el alma- a todo aquél que te rodea. Tú ya eres amor pero falta que te lo creas y te re-encuentres.

“Sino crees que tu vida va a durar para siempre ¿por qué titubeas en cambiar?
 No desperdicies en tonterías tus actos sobre la tierra.” (Don Juan Matus)

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