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jueves, 25 de septiembre de 2014

Miedo al rechazo

Miedo al Rechazo...

Es un hecho: las personas estamos programadas para relacionarnos con los demás. Es muy agradable tener amigos, hablar con desconocidos y ser aceptados por los demás, pero en ocasiones convertimos “lo agradable” en lo “necesario” y empieza a surgir el problema del miedo al rechazo.
Pasa que,  es tanto el temor que sentimos al rechazo que nos comportamos como a los demás les gustaría, o mejor dicho, como nosotros creemos que a los demás les gustaría. Este miedo está muy unido a  problemas de autoestima, ya que, al juzgarnos de manera negativa, pensamos que los demás también lo harán y por lo tanto nos rechazarán. Al final del día, si no nos queremos nosotros mismos, cómo vamos a pensar que los demás van a hacerlo.
El problema no es tanto que tratemos de ser quién no somos, sino que aun haciéndolo, nos encontraremos a personas que también nos van a rechazar. Entonces, lo mejor sería, aceptar que no a todos les caeremos bien, pues a nosotros mismos nos pasa que, no todas las personas nos caen bien, pues es imposible!.


Entonces, en lugar de buscar ser aceptados por todos, cosa que parece imposible, sería más aconsejable que buscáramos la manera de aceptar los rechazos.

El miedo al rechazo se apoya en dos premisas básicas: la primera es que nosotros mismos nos rechazamos, y la segunda es exagerar las consecuencias que tiene ser rechazados por otros. Para solucionar la primera necesitamos una buena dosis de autoestima.

¿Cómo podemos dejar de exagerar la gravedad de los rechazos? Puede parecer complicado, y lo es si tenemos una tendencia a la exageración, pero, podemos dedicar unos minutos al día y pensar en todos los rechazos que hemos tenido y sus consecuencias. Si valoramos objetivamente lo que ocurrió nos daremos cuenta que quizá en un par de ocasiones lo pasamos realmente mal, pero el resto de las veces no fue más que un sentimiento de incomodidad que con el paso del tiempo se ha borrando.
Y seguramente fue más lo que anticipamos que lo que realmente pasó. Si es tu caso, ya tienes una buena razón para dejar de exagerar en el futuro.

Con mis pacientes repito mucho el mensaje de que la mejor manera de ser rechazado es tener miedo al rechazo. Es paradójico pero cierto. Por lo mismo, si queremos dejar de ser rechazados librémonos del miedo a sufrirlo, y así, aunque nos rechacen no nos afectará tanto.

Aquí dejo algunos tips básicos para deshacerse de este miedo tan irracional:
  • No confundas sentirte rechazado con ser rechazado: En una investigación que se realizó hace algunos años, se pidió a un grupo de personas que utilizaran una camiseta que consideraban ridícula y se la pusieran en una sala de espera llena de gente. Después se preguntó a cada uno cuánta gente se había reído de su camiseta. Los resultados del estudio mostraron que sólo una de cada cuatro personas se habían fijado en la prenda. Sin embargo, los que vestían de manera extrañaa dijeron que tres de cada cuatro lo habían hecho. ¿Qué había ocurrido? Que como se sentían ridículos pensaban que lo estaban siendo. No sólo dieron por hecho que todos se habían fijado en su camiseta, sino que además supusieron que la mayoría se había reído. El mensaje es claro: si te sientes rechazado vas a pensar que lo estás siendo. La próxima vez que te sientas así recuerda que con una altísima probabilidad, estás exagerando.
  • Deja de ser hipervigilante: las personas con temor al rechazo buscan continuamente señales en los demás que demuestren que efectivamente están siendo rechazados. Es fácil suponer que la mayoría de señales que interpretan como signos inequívocos de rechazo serán comportamientos totalmente inocuos. Cambia el foco de atención y cambiará lo que interpretas.
  • Hay otros motivos distintos por los que rechazarte: con esto me refiero a que en muchas ocasiones es más probable que nos rechacen por cómo nos hemos comportado al creernos rechazados que por otras razones. Por ejemplo, si acudimos a una fiesta muy formal vestidos de manera informal y eso hace que nos veamos fuera de lugar, no nos relacionamos con nadie, nos mostremos tímidos, molestos o agresivos y totalmente cerrados a cualquier tipo de interacción, seremos más rechazados que si tratamos olvidarnos de la ropa y pensamos en pasarlo bien y conocer gente. Al fin y al cabo es mejor que te recuerden como el extraño divertido.
  • Aceptemos que los demás tienen todo el derecho a rechazarnos y no es el fin del mundo: por mucho que pensemos que esto va a tener una repercusión enorme en nuestras vidas, ya hemos visto que no es cierto.
  • Baja del escenario: la gente con temor al rechazo se sienten como si estuvieran subidos en un escenario en el que todo el público les está juzgando. Esto puede ocurrir en alguna ocasión, pero lo habitual es que la gente esté pensando en sí misma. Es muy recomendable quitarse importancia, vale que nos queramos mucho y tengamos gente que también lo haga, pero no somos el centro del universo. Esta es la mejor manera de dejar de tener miedo escénico. Me gustaría recordar las palabras de un conferenciante al que preguntaron si no tenía miedo a hablar delante de tanta gente y éste dijo: “¿Miedo a qué? Si cuando hablas en público nadie te escucha”.
Atrévete a  perder el miedo al rechazo. Es mucho más satisfactorio tener el apoyo de pocas personas y ser como somos, que de muchas por fingir ser quienes no somos. Nuestra relación con los demás mejorará y nuestra autoestima también.
Te lo firmo.

Psic. Carolina González Mtz.
Terapia psicológica & emocional
carogo007@gmail.com

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